¿Falló tu idea de negocios? Por qué novedoso no siempre es igual a exitoso

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Una de las charlas TED que más ha llamado mi atención es la de Elizabeth Gilbert, la multifamosa autora del best seller “Comer, rezar, amar”. Su charla “El genio de la creatividad” es elocuente acerca de los laberintos de la creatividad, pero sin dudas, una de las partes que más llaman la atención es cuando se refiere puntualmente al mito del “genio de la creatividad”.

Este mito, tiene que ver con que desde la Antigüedad, se ha asociado la actividad o la creatividad a una suerte de “visión” o “revelación divina” con las que cuentan las personas para generar las mejores ideas.

Con éste razonamiento, la persona nunca es responsable ni de lo bueno ni de lo malo que crea, porque siempre es “tarea” de una inspiración más allá de la terrenal para innovar.

Con ello, no sólo se homologa la actividad creativa a algo fuera del humano, tampoco es una rutina o una disciplina la responsable de las mejores ideas, por lo tanto, somos presas de encontrarnos como ese momento mágico e involuntario en que diremos “Eureka!”, nada de lo creativo está en nuestras manos.

Scott Berkun en su libro, The Myths of Innovation se replantea en éste sentido mucho de los mitos que rodean a la innovación desde los principios de la historia.

La historia de Berkun se vincula en gran medida con la tecnología.  Su trabajo en Microsoft consistió en la búsqueda de las ideas más novedosas y aptas para mejorar nada más y nada menos que Internet Explorer –producto bastardeado en muchos sentidos desde el punto de vista de la innovación- desde allí, se permitió hacer un recorrido histórico del proceso de la innovación que le llevó a realizar interesantes descubrimientos para vincular la creatividad a los negocios y sobre todo, a la tecnología.

Para el autor primero y principal, la “inspiración divina” no existe más que como un bonus a la hora de entender la creatividad, de hecho, la mayoría de las innovaciones del siglo XX vienen como consecuencia de necesidad del hombre real y concreto, muy alejadas de cualquier tipo de epifanía

¿Todo está inventado?

Según Berkun en otro de sus puntos de análisis, todas las grandes innovaciones cuentan con orígenes históricos posteriores: para el autor, palabras que parecen haber surgido al calor de las nuevas tecnologías como “network” o “web” se refieren a conceptos e ideas que la humanidad a conocido por al menos 500 años.

Empresas como Apple se llevaron según el autor el crédito por haber “creado” soluciones que en realidad no hicieron más que mejorar ideas ya existentes y convertilas en negocios (el autor refiere que las interfaces gráficas, el mouse o el reproductor de música ya existían con anterioridad)

Pero aparte se pone el foco en otros aspectos míticos de la creatividad que ponen en cuestionamiento el gusto de la humanidad por la innovación: en realidad hay una tendencia a preferir ideas una vez que otros las han testado; quizás las ideas se aparecen como novedosas para ciertos grupos pero en rigor, ya han pasado el “filtro” de la viabilidad con anterioridad.

La innovación y sus circunstancias

De  acuerdo con Berkun, si se estudia con detenimiento la historia de la innovación, se encontrará que –desde las catapultas al telégrafo o la nanotecnologìa- la adopción de las innovaciones tiene que ver menos con su “carácter revolucionario” que con situación y circunstancias ordinarias que les dan la posibilidad de existir.

El experto en innovación Eduardo Kastika amplía: “las innovaciones más exitosas son las que están en el punto de intersección entre el valor intrínseco de la idea y la facilidad que tiene esta idea para ser adoptada por la gente”

Según refiere Kastika, existen ideas que son impecables en cuanto a lo tecnológico y son novedosas no consiguen transformarse en verdaderas innovaciones.

¿Por qué? Kastika y el mismo Berkun, la hipótesis es la misma: sencillamente por la razón de que aún la sociedad puede no estar lista para ellos, de hecho, para muchos  productos y tecnologías es necesario a veces que pasen muchos años para que puedan ser abrazados por una sociedad.

“Tal vez porque no están alineadas con los valores existentes en la sociedad, o porque el costo de incorporar estas ideas (y abandonar las existentes) sería enorme, o porque son ideas excelentes para el mediano/largo plazo pero perjudiciales en el corto plazo” teoriza Kastika.

Si estás pensado la próxima idea para tu emprendimiento o falló tu proyecto de negocios, ten en cuenta este análisis. Estas variables contextuales –si se quiere secundarias- pueden condicionar tu proyecto y no necesariamente eso habla mal del producto o la tecnología desde el punto de vista de la calidad de la innovación: “Estos mismos “factores secundarios de la innovación” explican por qué muchas ideas totalmente instaladas en la actualidad no necesariamente son las mejores soluciones posibles para el problema que resuelven” concluye Kastika.

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa