Latinoamérica se rezaga en la carrera por el acceso a la banda ancha

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Días atrás lo comentábamos: en América Latina, la banda ancha es la más cara del mundo.

Esta situación está provocando consecuencias negativas para la región: en el marco de la 54° reunión anual de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) celebrada hasta el fin de semana pasado en Panamá, Luis Alberto Moreno, Presidente del BID, indicó que “sólo una de cada ocho personas tiene acceso a la banda ancha, un servicio lento y caro en la región” y amplió: “Nos estamos quedando atrás de esta carrera”.

Para Moreno “es urgente adoptar una regulación estratégica que nos permita cerrar esta brecha digital” y estimó que un aumento del 10% de penetración en banda ancha impulsaría la economía latinoamericana en un 3,2% y la productividad en un 2,2%.

De acuerdo con otros datos del BID, las comparaciones son realmente desfavorables: mientras en Corea del Sur para pagar un año de Internet se requiere un día de trabajo, en América Latina son necesarios 31 días para pagar un plan similar. Cada mega en la nación asiática cuesta dos dólares, frente a 53 dólares en esta región.

El BID calcula que el número de suscriptores de banda ancha móvil se puede multiplicar por cinco en apenas dos años, para llegar a más de 300 millones en 2015.

Al respecto, Moreno consideró que los que tienen banda ancha pagan en exceso por un servicio cuya velocidad, en rigor, es muy baja: “Es como pagar 5.300 dólares por andar en triciclo, mientras en Corea pagas por una moto Ducati 200 dólares”, agregó.

Un esfuerzo regional

A propósito de éste diagnóstico regional Jordi Botifoll, presidente de Cisco System para Latinoamérica, consideró que los gobiernos de la región conocen en profundidad la situación y están embarcados en esfuerzos para el desarrollo de la banda ancha.

Sin embargo, revertir esta situación es complejo, más teniendo en cuenta las características propias de Latinoamérica.

Moreno consideró al respecto que es necesario “una hoja de ruta” entre el sector público y privado que permita abaratar los costos para “democratizar” el acceso a banda ancha en LatAm.

Con países como Brasil, de vasto territorio y poblaciones cercanas a 200 millones de personas, se hace necesario desembolsos de inversión que de tal envergadura que la colaboración entre el sector público y privado se hace indispensable.

“Para que Latinoamérica desarrolle redes tecnológicas que incluyan, por ejemplo, plataformas para telemedicina o para una ciudad inteligente son necesarios muchos más recursos que los que en Europa se hubiese requerido en su momento” indicó Botifoll.

Destacó por ello que la región debe “desarrollar un marco regulatorio que permita y fomente esas inversiones pública-privadas de manera prioritaria”.

El Presidente de Cisco hizo hincapié en la necesidad de aprovechar la la situación económica provechosa que vive hoy la región: “Si no se toman las medidas correctas, que implican una inversión mayor en tecnología y en el uso de la misma, podría ocurrirle lo que a algunos países europeos, que después de una década y media de alto crecimiento ahora mismo tienen niveles de desempleo elevadísimos y están sufriendo” aclaró.

Banda ancha inalámbrica ¿la solución?

Por su parte,  Pablo Bello, secretario de la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (Ahciet) disertó en el foro sobre la gestión eficiente del espectro radioeléctrico organizado por la Cámara Costarricense-Norteamericana de Comercio (Amcham) y se refirió a la problemática de manera contundente: “El cierre de la brecha digital en América Latina será inalámbrico o no será. Nos la estamos jugando” afirmó.

Bello explicó que los hábitos de consumo de la gente está empujando la transición en la región de las redes 2G hacia tecnologías de tercera (3G) y cuarta (4G) generación celular.

Los motivos son conocidos: los latinoamericanos consumen cada vez más datos y quiere navegar en redes más rápidas. América Latina necesitará entre 721 MHz y 1,16 GHz de nuevo espectro para la próxima década”, comentó en el marco de su presentación.

Las consecuencias de estas demandas se traducen en la necesidad de más espacio en el espectro radioeléctrico que les permitan desplegar la nueva generación de redes. “El espectro radioeléctrico es un bien escaso, que tiene un alto valor económico y estratégico para el desarrollo socio económico de los países. Se necesita una gestión eficiente”, añadió.

Pablo Bello destacó asimismo que esta realidad hace que la liberación y licitación de espectro tenga carácter de urgencia en la agenda de los países.

 

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa