Cómo crear aplicaciones para empresas pequeñas y no morir en el intento

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No cabe duda de que cada vez es más importante para las empresas pequeñas tener una presencia móvil intuitiva y útil frente al hecho de que los smartphones y tabletas superan a los PC’s en el mercado y apuntan a convertirse en el método más común para acceder a Internet.

La idea de desarrollar una aplicación móvil puede ser intimidante para los propietarios de esas pequeñas empresas pues la cantidad de tecnicismos y el nivel de conocimientos que se requiere para desarrollarla puede asustarlos.

La primera pregunta que propone Max Nisen en su post How Small Businesses Can Avoid Being Overwhelmed By Making An App es si vale la pena para tu negocio. El número de aplicaciones tan solo en el AppStore de Apple pasó de un millón el año pasado, así que a menos que puedas proporcionar un valor real a los clientes con la tecnología móvil, puede que no se justifique el gasto de crear una app. Se trata de un mercado altamente competitivo y cada vez más saturado.

Las ideas que expone Nisen en su post hacen parte de la serie ‘The Mobile Experience Effect’ que examina cómo los dueños de negocios pequeños pueden lograr más mediante el uso de lo último en tecnología móvil.

Frente al desarrollo de una aplicación existen herramientas mucho menos costosas y menos complicadas que permiten engancharse con una audiencia online. Una empresa puede, por ejemplo, ampliar el uso de Twitter para ver si tiene una audiencia online sensible y activa.

Si el objetivo es la divulgación y exposición, puede que la respuesta no sea una aplicación. Compartir contenido en otras plataformas que tienen un alcance significativo móvil, como Facebook y Yelp, puede ser una opción mucho más económica.

Si una empresa cree que puede ofrecer un valor real con una aplicación, la clave es hacerlo de una forma simple. Comenzar con una gran inversión en el desarrollo profesional de una aplicación es un error. El primer paso es producir una aplicación lo más sencilla posible, ver cómo reaccionan los usuarios y construir desde ese feedback. Hay que experimentar antes de comprometerse.

Hay dos decisiones fundamentales que hay que tomar antes de empezar: la plataforma y el precio. El mundo móvil está fragmentado, es decir, una aplicación construida para dispositivos de Apple no funciona para Android.

En cuanto a los precios, las aplicaciones gratuitas generalmente se financian por la publicidad. Las empresas tienen que decidir cuál es la plataforma de anuncios que puede maximizar los ingresos. El jugador más grande es Google pero hay otros grandes competidores como Millennial Media y JumpTap, y otros enfocados en nichos particulares.

Las aplicaciones de pago tienen que considerar cuidadosamente su estrategia de precios: hay que analizar la propuesta de valor y compararla con otras aplicaciones similares para obtener una base que permita fijar el precio.

Creando la aplicación

Cuando se trata de crear la aplicación hay varias opciones.  Eachscape, por ejemplo, es una plataforma diseñada especialmente para no desarrolladores ya que utiliza una interfaz intuitiva -arrastrar y soltar- para que los menos afines a la tecnología puedan armar una aplicación.

Plataformas como PhonegapAppceleratorSencha  ofrecen formas de crear aplicaciones universales sin ceñirse a una sola plataforma o lenguaje.

Para los que buscan involucrarse más, hay una serie de opciones: Apple ofrece programas para desarrolladores, Google ofrece un conjunto de herramientas para Android, MIT tiene una herramienta llamada App Inventor que permite desarrollar aplicaciones también para Android y Stanford ofrece un curso en línea sobre desarrollo iOS.

Por otro lado, existe un gran número de herramientas que hacen que el proceso de encontrar un desarrollador para construir una aplicación sea relativamente fácil. Se puede subcontratar a un desarrollador freelance en un sitio como Elance, que es el más grande de todos. Esto puede costar entre US$500 y $5 mil dependiendo de la complejidad del proyecto. They Make Apps tiene una gran base de datos de desarrolladores y empresas a diferentes precios y AppMakr  ayuda a desarrollar aplicaciones limitadas de forma gratuita.  

No es suficiente con tener una gran experiencia técnica porque lo más importante es la experiencia del usuario. Las apps deben ser fáciles de usar, divertidas e intuitivas: los usuarios tienen un espacio limitado en su dispositivo móvil por lo que la experiencia es aún más importante de lo que es en la Web.

Por último, hay que tener en cuenta que el desarrollo de una aplicación móvil no es un asunto de un solo paso. Las capacidades de las aplicaciones y lo que los consumidores esperan de ellas evolucionan rápidamente. El hecho de que algo anda muy bien hoy, no quiere decir que no va a ser obsoleto en el futuro.