
Antonio Salgado
La ansiedad es un enemigo terrible cuando tienes que hablar con la gente y no estás acostumbrado, es aún más la presión cuando tienes que presentar frente a un público.
Tomar exámenes es igual de estresante y las entrevistas de trabajo es otra actividad que nos delata ante el reclutador. Algunas personas son más ansiosas que otras debido a que existe muy poca tolerancia o entendimiento a la timidez, la ansiedad o a la evaluación social. A veces ayuda mucho observar a la gente que está acostumbrada a dar conferencias o hacer presentaciones, aparentemente no están nerviosos, en nuestras áreas de especialidad siempre hay alguien a quién admiramos que frecuentemente hace presentaciones que además es alguien de quién podremos siempre tomar como modelo y tratar de imitar para después tomar nuestro propio estilo.
Esto, como consecuencia nos exige que tengamos que practicar de alguna forma el hablar en público, practicar y practicar. La otra solución también requiere práctica y algunas técnicas para dominar la timidez, como imaginar a la gente sin ropa o que no hay nadie, pero el problema de ambas acciones puede dificultar el pitch porque requiere de un esfuerzo extra que debería estar dirigido a decir lo que hay que decir con palabras y con el cuerpo, cosas que a veces se contradicen precisamente por los nervios.

Green Day Concert Crowd – Put Your Hands Up For Green Day
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La ansiedad de hablar en público jamás se va, aún los presentadores más experimentados sufren de esta ansiedad, la diferencia es que saben controlarla. Los mejores se preparan y ensayan cada cosa que van a decir, cada movimiento que van a hacer, nada está abandonado al “calor del momento”, de esta forma la posibilidad de un ataque de ansiedad se disminuye y les permite realizar su trabajo de manera precisa. De otra forma, si no se ha practicado suficiente esta habilidad cabe toda la probabilidad de que las cosas se conviertan en un caos de palabras y acciones nada afortunadas. Como decía antes, aún los presentadores o artistas más experimentados sufrimos de estos ataques de ansiedad, yo los padezco inclusive los primeros tres minutos de la presentación, lo importante es poder reconocerlos y darles un cauce positivo que se convierte en el golpe de adrenalina que necesitamos para subir y hacer nuestro trabajo.
La práctica hace al maestro, además de otras técnicas que no están por demás seguir para manejar mejor esa ansiedad:
Mucha de esta gente que tiene tiempo haciendo presentaciones ha pasado por esto alguna vez y les sigue pasando, como decía antes, han aprendido a controlarlo y a hacerlo parecer muy fácil. Recientemente después de ver una serie de pitches, me preguntaron que si tuviera el dinero a quién de los que presentó se lo daría, independientemente de que todas las ideas eran buenas, creo que al que mejor se expresó con palabras y con el cuerpo.