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Elevator pitch: ¿Cómo controlar la ansiedad?

La ansiedad es un enemigo terrible cuando tienes que hablar con la gente y no estás acostumbrado, es aún más la presión cuando tienes que presentar frente a un público.

Tomar exámenes es igual de estresante y las entrevistas de trabajo es otra actividad que nos delata ante el reclutador. Algunas personas son más ansiosas que otras debido a que existe muy poca tolerancia o entendimiento a la timidez, la ansiedad o a la evaluación social. A veces ayuda mucho observar a la gente que está acostumbrada a dar conferencias o hacer presentaciones, aparentemente no están nerviosos, en nuestras áreas de especialidad siempre hay alguien a quién admiramos que frecuentemente hace presentaciones que además es alguien de quién podremos siempre tomar como modelo y tratar de imitar para después tomar nuestro propio estilo.

Esto, como consecuencia nos exige que tengamos que practicar de alguna forma el hablar en público, practicar y practicar. La otra solución también requiere práctica y algunas técnicas para dominar la timidez, como imaginar a la gente sin ropa o que no hay nadie, pero el problema de ambas acciones puede dificultar el pitch porque requiere de un esfuerzo extra que debería estar dirigido a decir lo que hay que decir con palabras y con el cuerpo, cosas que a veces se contradicen precisamente por los nervios.

Green Day Concert Crowd - Put Your Hands Up For Green Day

Green Day Concert Crowd – Put Your Hands Up For Green Day
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http://www.flickr.com/photos/anirudhkoul/

La ansiedad de hablar en público jamás se va, aún los presentadores más experimentados sufren de esta ansiedad, la diferencia es que saben controlarla. Los mejores se preparan y ensayan cada cosa que van a decir, cada movimiento que van a hacer, nada está abandonado al “calor del momento”, de esta forma la posibilidad de un ataque de ansiedad se disminuye y les permite realizar su trabajo de manera precisa.  De otra forma, si no se ha practicado suficiente esta habilidad cabe toda la probabilidad de que las cosas se conviertan en un caos de palabras y acciones nada afortunadas. Como decía antes, aún los presentadores o artistas más experimentados sufrimos de estos ataques de ansiedad, yo los padezco inclusive los primeros tres minutos de la presentación, lo importante es poder reconocerlos y darles un cauce positivo que se convierte en el golpe de adrenalina que necesitamos para subir y hacer nuestro trabajo.

La práctica hace al maestro, además de otras técnicas que no están por demás seguir para manejar mejor esa ansiedad:

  • No veas la cara de la gente, al menos hasta que ya te sientas cómodo hablando. Al principio siempre veía las frentes de las personas o me enfocaba en un “punto de fuga” a la mitad del auditorio, la idea es que no se note que estás evitando la vista de la gente y enfocarte en este punto de fuga da la impresión de que estás mirando a la gente a los ojos, eso da confianza.
  • Muchas veces no sabemos qué hacer con las manos y tendemos a “anclarnos” a algo y el apuntador que además maneja el avance o retroceso de la presentación no es una buena ancla, mucho menos meter las manos a las bolsas del pantalón. Yo uso un anillo y este anillo tiene una banda que gira en el exterior, así que de vez en cuando la hago girar con el pulgar de la misma mano, si aprieto la mano no pasa nada y se nota ligeramente menos. Con la práctica vas soltando estas anclas y aprendes a usar el resto del cuerpo para acentuar afirmaciones.
  • No dependas de la presentación que llevas, tampoco del apuntador o control remoto de la presentación. Aprende el orden de las láminas y usa las menos posibles. Mucha gente por nervios adelanta o atrasa las diapositivas con la ansiedad y no todos están dispuestos a esperar que puedas ver la lámina que seguía y sigas con tu pitch, en ese momento pierdes la atención de la gente. La tecnología no tiene palabra y finalmente tu eres tu presentación, sabes que quieres decirle a la gente. Si falla sigue adelante, la gente quiere saber por ti lo que necesitas y lo que ofreces.
  • Por algún motivo a veces muy perverso la gente que está sentada frente a ti espera que además de informarla la entretengas (al menos en mi experiencia) y modular tu voz para marcar ideas o ser “tu mismo” no es suficiente. Normalmente uso un poco de humor para ilustrar mis puntos ya sea en la presentación o en mi persona y otras al final de la presentación les pido que me aplaudan, gracias a esto la gente me recuerda mejor por lo que digo y no se acuerdan de mi señora madre por lo que dije.
  • No practiques frente a un espejo, eso funciona en las películas. Trata de hacerlo frente a tus amigos, con tus compañeros de startup, si aún estudias y hay oportunidades, sé quien presenta los proyectos en clase, eso es más real. Si tienes problemas con conseguir una audiencia que pueda ayudarte voy a darte una idea que comencé usando antes de mi primera presentación con mi banda: a mediados de los ochenta no teníamos computadoras como para poner una animación de un auditorio y practicar frente al monitor, así que pedí a un impresor de gran formato me hiciera un banner que podía pegar en mi recámara con una fotografía de gente en un concierto vista desde el escenario y la ponía cada vez que ensayaba el repertorio.

Mucha de esta gente que tiene tiempo haciendo presentaciones ha pasado por esto alguna vez y les sigue pasando, como decía antes, han aprendido a controlarlo y a hacerlo parecer muy fácil. Recientemente después de ver una serie de pitches, me preguntaron que si tuviera el dinero a quién de los que presentó se lo daría, independientemente de que todas las ideas eran buenas, creo que al que mejor se expresó con palabras y con el cuerpo.