Mi primer startup: lecciones para no olvidar

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Eduardo Arcos es un entusiasta de la tecnología desde muy pequeño y actualmente es el fundador y COO de Hipertextual, una red de medios digitales independientes de Latinoamérica y el primer y único emprendimiento que tiene hasta la fecha.

En su blog me encontré con ‘Lecciones que aprendí como emprendedor 2012’, una serie de experiencias que le dejó ese año y que se han acumulado desde 2005, cuando inició el emprendimiento, y pasando por 2008 cuando recibió inversión.

Ya hemos escuchado infinidad de consejos y lecciones sobre los comienzos de una startup pero quiero compartir los que surgen de la experiencia de Eduardo Arcos como emprendedor porque como él mismo dice, “ser un verdadero novato en el mundo del emprendedor requiere que esté en un proceso de aprendizaje constante y perenne, requiere enfrentar los retos con el ego lo más bajo posible y entender los errores que cometes, día a día para no volver a cometerlos”.

Nunca subestimes al novato: por la inocencia y por estar descontaminado del mercado del cual tu empresa forma parte, un chico de 23 años puede sorprenderte e innovar más dentro de tu startup que el ejecutivo experimentado de 35. El talento no tiene edad.

Confía en el juicio de las personas que le dan valor a tu empresa, aunque tú mismo no lo entiendas: Arcos se refiere a dos decisiones y recomendaciones de su CEO que ignoró porque “en su momento no me parecían correctas” y meses más tarde le explotaron en la cara. ¿Para qué están las demás personas en tu startup?

La lealtad es asincrónica: no se puede confundir tu compromiso con lo que sienten los demás integrantes del equipo. Puedes ser el fundador más leal y más preocupado por tus socios y tu equipo, pero eso no significa que ellos sienten lo mismo. Dice Arcos que hay que aprender a manejar las expectativas y saber que pueden haber grandes decepciones como renunciar o cambiar de aires hasta personas muy cercanas cometiendo actos de traición.

No todas las personas, inclusive los socios, saben crecer con tu startup: hay que saber con quién te metes. Aspectos como trabajar en equipo, modificar comportamientos, profesionalizarse, entender que no siempre será la empresa que se opera desde un garaje o desde la habitación desocupada de tu piso son cosas que para algunas personas es imposible entender cuando se trata de crecimiento. “La empresa no solo crece por el éxito del producto, también hace falta que sus componentes humanos maduren. Es importantísimo identificar y apartar del equipo a aquellos que no lo ven, pero sobre todo, es importante hacerlo rápido. Estas personas se convierten en lastres capaces de hacer que tu startup de pasos hacia atrás”.

A veces es mejor crecer lento: puede que haya startups que nacieron para crecer rápido pero, aunque es bueno, puede llegar a ser desconcertante para un equipo y hacerte perder el objetivo. Es mejor crecer bien.

Nadie, absolutamente nadie, es irremplazable: Arcos cree que ni él mismo. Es una de las reglas que  aprendes cuando entras al mercado laboral, pero se olvida muy rápido. Una posición la boral o un pequeño éxito no deben hacerte perder el foco. “En la elección del bienestar de una persona y del equipo/startup, siempre ganará lo segundo”.

Hacen falta diez personas para motivar un equipo, pero solo se necesita una para desmotivarlo: independientemente del puesto que tenga fácilmente puede implantar un mal ambiente. Por eso, hay que buscar personas con pasión para hacer las cosas. La pasión impulsa cualquier proyecto y supera adversidades. Jualián Amaya, CEO de Monoku, lo explica en 22 ingredientes para crear una startup exitosa 

Hay startups donde se superan los límites laborales y funcionan como un estilo de vida, son como una licuadora: los que no se adecuan salen disparados a los lados. Hay que identificarlos y retirarlos inmediatamente. Hay que contratar con mucha seguridad y despedir rápido.

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