Apps para la inclusión tecnológica : Helena Virtual Assistant

braille

Helena Virtual Assistant ha sido la aplicación ganadora de la primera versión de AppCircus Lima entre 11 participantes. Esta aplicación consiste en una interfaz braille desarrollada para dispositivos táctiles que ofrece ayuda a las personas ciegas o con baja visión.

Junto con The App Hand (aplicación para aprender lenguaje de signos), ganadora el año pasado en AppCircus Bogotá, son excelentes ejemplos de la forma en que la tecnología se puede orientar a la inclusión de personas con alguna clase de discapacidad física y puede ofrecer soluciones para que apropien la tecnología.

Se estima que en América Latina existen 85 millones de personas con alguna clase de discapacidad física, el 50% de las cuales está en edad laboral. La accesibilidad en el espacio de las grandes ciudades ha empezado a ser un tema importante en la agenda de los gobiernos y es, sin duda, uno de los elementos centrales para la construcción de verdaderas ciudades inteligentes.

En cuanto a la tecnología móvil, grandes empresas se han dedicado al desarrollo de dispositivos especiales para personas con baja visión como el b-touch, un móvil con pantalla táctil braille; el ScreenReader desarrollado para Symbian, aplicación que reconoce el contenido textual en el aparato y es capaz de leerlo al usuario, o el VoiceOver de iPhone que cumple esta misma función.

Aunque existen en las diferentes tiendas de aplicaciones una buena cantidad de herramientas disponibles para personas con discapacidad visual, auditiva, trastornos del lenguaje, y del aprendizaje, el porcentaje sigue siendo muy bajo: mientras que el 70% de las aplicaciones pertenecen a la categoría de juegos y entretenimiento, menos del 1% se han diseñado para ayudar a personas con discapacidades físicas.

Hoy en día una gran cantidad de desarrolladores quieren entrar al competido entorno de los juegos y el entretenimiento. Sin embargo las grandes corporaciones le apuntan a desarrollos de mayor impacto social y que influyan en la calidad de vida a largo plazo: Google Ventures ha anunciado la semana pasada que invertirá USD 200 millones al año en aplicaciones para el área de salud; la nueva versión del concurso mundial de aplicaciones de Ericsson que entrega EUR 25.000 a los ganadores está dirigido a la vida en las ciudades, mientras que el año anterior se centró en el desarrollo de aplicaciones para el área de salud.

Siempre ha dicho el discurso del progreso que la tecnología debe promover el desarrollo y la mejora de la calidad de vida de las personas. Si el creciente mercado de la tecnología móvil no genera soluciones y alternativas para que todas las personas en la sociedad puedan usar, sin ninguna clase de trabas, la tecnología, entonces no está ayudando a cumplir ese objetivo, sino que se está generando un nuevo factor de exclusión social.

Ya lo decía Maximiliano Vaccaro en días pasados: es necesario dejar de soñar con la idea de hacerse millonario de un día para otro con una aplicación. El mercado en el área de juegos y entretenimiento es tan competido que es muy difícil anotarse un hit.

Mientras tanto muchos otros nichos permanecen casi abandonados y el emprendimiento deja de servir a una de sus labores principales: la de generar desarrollo y bienestar para la sociedad, no solamente en términos del crecimiento del PIB sino de las soluciones que llegan como producto de preocupaciones sociales acompañadas del despliegue de la creatividad.

Aplicaciones como Helena Virtual Assitant y The App Hand son prueba de que es posible pensar en generar impacto económico y social a través de la creatividad. Suerte que competencias globales como The AppCircus apuesten a esta clase de desarrollos. Algo sobre lo cual pensar.

Acerca del autor

Aleyda Rodriguez

De profesión filósofa. Editora y redactora de contenidos para la Red. Ha trabajado para diversas marcas del entorno tecnológico, publicitario y de PR que operan en Colombia. Aprendiendo a usar sus gadgets para producir y reproducir conocimiento en Internet.