Jorge Zavala: “las empresas que trabajan en copycat cuando llegan a Silicon Valley, están atrasadas”

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Mientras Brasil se ubica en el centro de la escena del mercado tecnológico latinoamericano, México es esa promesa que no sabemos si llegará a cumplirse.

No se trata de un tema menor: es el principal mercado hispanohablante, una de las economías más fuertes del mundo ( la número 14  en cuanto a PIB y 8 en operaciones globales) y  es el país geográficamente más cercano a Silicon Valley;  características – que al menos en el  papel- hacen de México la primera opción para formar el nodo de innovación y negocios tecnológicos de América Latina.

Y ahora viene el pero. Aunque México tiene una gran economía, también posee una cultura de negocios conservadora o tradicionalista incompatible con la innovación, el principal valor de la industria tecnológica. Inicio y final, círculo vicioso; los desarrolladores se abstienen de hacer “algo loco” porque no encuentran un inversionista  que les ponga las fichas.  También es probable que el emprendedor piensa de la misma forma que el inversionista y que su negocio es la adaptación.

El camino  del copy/cat es un área de confort que rinde frutos limitados. Aunque funcione en el mercado local, no tiene suerte a la hora de escalar. Jorge Zavala, director de TechBA – aceleradora de empresas de base tecnológica que mañana realiza su DemoDay Bootcamp 2012– , lo explica desde su experiencia:

Vimos que las empresas que han trabajado en copycat  cuando llegan a Silicon Valley, están atrasadas. Y el punto es que si llegas con la idea preconcebida, pocos van a apostar a apostar por ella. El copycat es poco atractivo porque el negocio que están intentando vender es un negocio que ya está realizado y ya tiene competencia.

La baja receptividad en Silicon Valley,  hizo que el TechBA  se replantee el proceso de aceleración con los emprendedores que formaron parte de su más reciente grupo de trabajo ( un total de 37 personas) : los emprendedores elegidos  no debían tener una empresa o modelo de negocio definido; la meta del ciclo era justamente explorar ideas para experimentar e innovar.

En el proceso, se vieron los problemas metodológicos para pensar la innovación, el cliente y el producto. “Identificamos que los problemas están en aprender a organizarse rápidamente, a tomar decisiones  eficientes y estructurar una propuesta de valor. Saber definir el  ecosistema de soporte alrededor de la idea…Cuando llegas con un inversionista y no tienes plan de negocios concreto y viable, se voltean a verte  y se  preguntan para qué vino este chico,”  indica Zavala.

Los inversores también necesitan capacitación

Es un camino de dos vías. Pensar en la innovación mexicana sin los recursos mexicanos, no es razonable. Hasta ahora se hace camino al andar “Muchos procesos de negociación se convierten en una oportunidad  educar al inversor (…) Son varios los casos en los que  inversionistas locales,  dejan de invertir porque no entienden aspectos como  el costo de adquisición de cliente.” afirma

De hecho desde el TechBa se estaría planteando realizar el Night Investor Event, para que en 8 horas explicarles a los inversores cómo funciona, el póquer de la tecnología y cómo identificar cuando viene una buena mano.

Que el emprendedor  sea quien capacita al inversor en la oportunidad de inversión, no es saludable. El tiempo que se pierde conlleva un costo demasiado alto para la startup, que espera meses  por un capital de que a la final no compensa esa espera.