¿A quién heredarías tus actualizaciones y tuits? Dos startups quieren tus recuerdos

El poema de Bécquer dice: ” Los suspiros son aire y van al aire! ¡ Las lágrimas son agua y van al mar! Dime mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú a dónde va?”   Con menos talento para la rima pero mayor para la tecnología, dos emprendimientos latinoamericanos parecen hacerse la misma pregunta pero de cara al contenido digital que crea una persona a lo largo de su vida.  La pregunta apuntaría a  ¿ Cómo preservar el testimonio o legado digital de una persona? y ¿ Como preservar escritos e imágenes de un momento irrepetible?.

Con un enfoque hacia los recuerdos,  el mexicano Javier Martínez, es el creador de Stillhere.me; red temática centrada en la organización, recuperación y conservación de recuerdos.

Este ingeniero en sistemas especializado en interacción, ergonomía y accesibilidad  propone una herramienta  sustentada en 4 pilares:

a) Bioespiral.- Recuperación de recuerdos con la posibilidad de organizar y recuperar información que se ha colocado en las redes sociales.

b) Memoriales.-  Permite dejar una pequeña biografía de alguien que fue inspiración en tu vida, testimonio que podrás compartir con gente que conoció a esa persona.

c) Legado.-  Una funcionalidad que permite dejar a tus familiares las impresiones de un momento. Supongamos  una foto y la descripción de ese momento.

d) Bóveda virtual.- Para guardar bienes virtuales como son correos electrónicos, nombres de usuario y contraseñas para poder dejarlos de herencia.

El problema principal que resuelve Stillhere es el poder manejar y recuperar recuerdos de manera digital. Durante la entrevista,  Javier Martínez, nos aclaró que toda la información que ingresa a Stillhere es está encriptada y no es accesible a nadie más que su dueño y herederos, el personal de la startup, toda esa información está de manera oculta y la única manera que se puede leer, es como bytes.

Timewile

Esta propuesta viene desde la Argentina y  constituye  una red social de momentos o cápsulas de tiempo, donde el usuario puede administrar experiencias actuales para hacerlas útiles en el futuro programado para personas determinadas.

Según su fundador,  Pablo Quintela, “A la gente le gusta poder  guardar fotografías de sus niños para que vean en su adolescencia; algunos guardan una grabación de un “feliz cumpleaños” anticipándose a la fecha, otros filmaciones de su promoción de estudios y también están los que guardan un mensaje de amor”, unir emociones en momentos distintos es la buena idea.

El  modelo del negocio se basa en la monetización a través de la suscripción de sus usuarios y la publicidad directa en el sitio.
El contenido de una cápsula de tiempo en Timewile puede ser cargado y editado únicamente por el creador. Y si éste define una cápsula como “privada”, sólo puede ser conocida y accedida por él  y por los destinatarios de la misma; ningún otro usuario puede conocer de su existencia.
Se que como negocio triunfen o no,  los bits y tuits que dejamos  en la Web son parte de la memoria que construimos y quizá el legado que dejamos; sin embargo no tenemos muy claro de qué forma estos tuits, actualizaciones e interacciones pueden trascendernos y convertirse en algo más perenne. Es un tema a resolver.  Aún recuerdo  y quisiera tener de vuelta en mi perfil de Facebook los geniales comentarios que una amiga de la infancia me dejó en su momento. Ella no está más, pero confieso que me gustaría volver abrir esa foto y encontrarme de vuelta esa conversación, por poner un ejemplo personal.  
Nota de la editora: Este artículo fue realizado en colaboración con Jorge Suárez Basáñez