Facebook versus Twitter: ¿realmente nos interesa nuestra privacidad online?

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A la hora de señalar con el dedo o hacer una crítica, muchas veces ponemos el foco en determinadas prácticas, situaciones o hechos pero sólo en determinados casos. En otros, sin embargo, la misma cuestión puede parecer irrelevante o se enfoca desde otro lugar.

Pasa en muchos ámbitos de la cotidianeidad, pero también ocurre con la privacidad de los datos online y las redes sociales, el tema que nos ocupa en este artículo.

Si comparamos las dos redes sociales más populares del momento, Facebook y Twitter, deberíamos empezar diciendo que para crecer tan exponencialmente como lo hizo (más de 900 millones de usuarios a nivel mundial en poco más de cinco años de vida), Facebook tuvo que exponer gran cantidad de información de sus usuarios, con la consecuente preocupación y debate resonante acerca de la regulación de la privacidad de los datos online. Más de una vez, nos topamos con repentinos cambios en la privacidad de la información incluso, cuando la modificación ya está hecha. Para más, en ocasiones se concurre en contradicción con normas de privacidad que originalmente se habían establecido.

Twitter, sin embargo, tiene, en apariencia, otra fama. Desde la misma presentación del producto el concepto de privacidad de datos es diferente. Sus cambios en las políticas de privacidad se perciben como mínimos sino inexistentes. Sin embargo, pocos tienen en claro que -según puntualiza éste artículo del New York Times- para introducir un feature que permitiera hacer mejores sugerencias respecto de a quién seguir, Twitter recientemente necesitó realizar algunas prácticas anti-privacidad, como la colocación de una cookie que pueda ver los sitios que el usuario ha visitado en los últimos diez días que cuentan con un botón de Twitter o Twitter widgets.

Pero además, no muchos recuerdan que los primeros tiempos de la red social estuvieron signados por hackers, que expusieron gran cantidad de datos privados en más de una oportunidad.

Sin embargo, el planteo es el mismo: en apariencia, Twitter ostenta mejor reputación que Facebook en términos de privacidad. Como red social y para construir una relación a largo plazo basada en la confianza, Twitter parece tener la delantera. Pero ¿le interesa al usuario la privacidad online?

¿Por qué compartimos?

¿Qué es lo que lleva en primer lugar a un usuario a querer compartir sus datos personales y reales en una red social? Una de las características que modificó la llegada de la web social fue la posibilidad de salir del anonimato: “Antes navegar en Internet no requería identificación alguna. Salvo para el correo personal y algún foro del que quisiéramos participar. Hoy el anonimato también existe, claro. Uno puede crear perfiles falsos, con datos falsos y avatares apócrifos y nadie vendrá a reclamarnos nada. Pero no es el comportamiento general” destaca el periodista y blogger Nicolás Píccoli, que actualmente se desempeña como Jefe de Departamento de Télam, la Agencia de Noticias estatal Argentina.

Pero la salida del anonimato a veces es cuestionada y a veces no. “Es cierto que los contenidos se distribuyen por muchos lugares que requieren registración. Incluso para dejar comentarios o utilizar algún servicio es necesario hacerlo y las personas lo hacen sin demasiadas reservas” afirma Píccoli. La pregunta sería entonces por qué en esos casos la pregunta y el reclamo por la privacidad de datos no se hace sentir tan fuertemente como sí, por ejemplo,  en el caso de Facebook.

La necesidad de un status social

“¿Sabemos realmente qué se hace con nuestros datos?” –se pregunta Píccoli- ¿Por qué confiamos tanto en la práctica cotidiana en algunos de los casos citados y en otros no? “Una primera respuesta podría ser que se ignora o bien que al usuario no le importa en absoluto” afirma.

Pero retomando la cuestión Facebook vs Twitter, “¿La confianza es uno de los valores que hacen que optemos por una red social y no por otra? No lo creo” comenta Píccoli.

Aquí es donde entra a tallar la importancia que hoy no se cuestiona de contar con un status social. “A la hora de sumarse a una red social, vale mucho más si todos nuestros amigos y conocidos están allí. Es más, cuánto más usuarios tengan la red y más conocida sea, menos nos preocupamos sobre temas como seguridad o privacidad” resume.

De manera que más que la confianza en la privacidad, la elección de la red social pasa por el efecto contagio, casi irracional muchas veces que se multiplica con el efecto “masa”: “Asumimos casi sin pensar que nada puede pasarnos a tantos, que los datos están protegidos, que no son vendidos en ninguna empresa o que nadie comercializa con ellos. Hasta que comencemos a pensarlo y tal vez, recién ahí, exijamos mayores medidas. Mientras tanto, a (casi) nadie parece importarle” concluye.

Al respecto, dejamos abierto el tema a comentarios. Nos interesaría contar con la opinión de nuestros lectores, respecto de la importancia que le dan al manejo de datos privados en la red.

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa