¿ Instagram está matando a Flickr?

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Justo el domingo anduve de paseo fuera de Bogotá con un grupo de amigos. Nuestro objetivo sería cubrir un camino real de aproximadamente 10 k. Los días anteriores preparamos una lista de las cosas necesarias: ropa cómoda, alimentos y zapatos adecuados. ¿Haría falta algo más? En mi opinión harían falta nuestros móviles con Instagram en el panel de aplicaciones disponibles.

En algún punto del camino uno de mis amigos comentó “me gusta mucho Instagram pero está matando a Flickr”. Me quedé con la cuestión dando vueltas en la cabeza y me decidí a escribir un poco sobre este asunto.

Hagamos comparaciones. Flickr apareció en 2004, cuando apenas empezaba a perfilarse la denominada web colaborativa. Instagram fue lanzada en  octubre de 2010, en el momento justo en que despegaba el mercado de las aplicaciones móviles y en que los teóricos de la red empezaban a vaticinar hacia donde se desplazaría el mercado y las preferencias de los usuarios: el auge de la web social.

Instagram se define como “A fast, beautiful & fun way to share your photos with friends and family”. La primera versión de   Flickr se presentaba como “Almost certainly the best online photo management and sharing application in the world”.

Flickr fue creado como un servicio para subir, clasificar y almacenar fotos en la Red. En el entorno de la  denominada web colaborativa en el que apareció, era común poner tags en las fotos (folksonomía: actividad común a muchos de los servicios que tuvieron auge en ese momento: del.icio.us, YouTube, Facebook ). En Flickr es posible hacer álbumes, clasificar fotos, tener información geolocalizada, contar la clase de dispositivo que se usó para tomar la fotografía (como dato curioso no es una cámara profesional sino el iPhone 4  el dispositivo más usado  para tomar las fotos actualizadas de acuerdo con las estadísticas de Flickr) y además ofrece información sobre derechos de autor. En síntesis Flickr funciona como un álbum de fotografías de la era digital.

En contraste en Instagram la operación básica es hacer un snapshot, elegir un flitro y compartir la fotografía a través de la Red: Twitter, Facebook o correo electrónico. Se lleva un registro de las fotografías tomadas, es posible tener seguidores y dar like a las fotos compartidas, pero el interés no parece estar centrado en el servicio como un repositorio de fotos sino en la  la posibilidad de compartir de forma inmediata y divertida una instantánea de un momento cualquiera.

En la captura podemos ver algunas estadísticas que nos ofrecen una buena idea del crecimiento de Instagram durante dos últimos años. Una semana después de su lanzamiento en App Store  Instagram ya tenía 100.000 usuarios. Acá la infografía en su totalidad.

Pero los usuarios parecen hacer una distinción que tiene que ver más con el producto final que con el crecimiento o popularidad de cada servicio.

Artistas vs. aficionados

Una discusión frecuente entre quienes asumen la fotografía profesionalmente es el carácter amateur y poco exigente en cuanto a la técnica de las fotografías en Instagram. Dado que el filtro que se aplica embellece y mejora casi cualquier fotografía sin mayores  dificultades, esto parece incomodar a los más ortodoxos usuarios de Flickr, entre quienes  lo artístico y lo creativo de la fotografía parece predominar.

“You press the button, we do the rest” era el eslogan utilizado por Kodak cuando lanzó su primera cámara dirigida al gran público, a toda esa gente que no pretendía hacer arte, sino apenas registrar algunos momentos familiares, por ejemplo. Instagram parece jugar exactamente ese papel en la era digital: una aplicación de uso masivo que, unida a un dispositivo móvil no pensado exclusivamente para una función específica como tomar fotografías, produce capturas de momentos cotidianos, sin aspiraciones artísticas  o comunicativas profundas y más bien con el objetivo fundamental de compartir el resultado, de contar lo que se está haciendo en un determinado momento o mostrar un determinado aspecto de la realidad a través de una imagen.

El uso que se da a Instagram está inscrito en la denominada cultura del snapshot, que en su momento, para la gran industria fotográfica de kodak ,surgía como una respuesta al desarrollo tecnológico en torno a la fotografía, a cuestiones de marketing y a  la necesidad de suplir el deseo de tomar fotografías de aquellos que simplemente no querían o no podían hacer arte. Una tendencia que llegó también a configurar una corriente del arte de la época.

Entonces uno y otro servicio no parecen competir en ese entorno y cada uno resulta tener su nicho específico. Flickr se parece más a un álbum fotográfico de la era digital. Instagram evoca las populares brownie cámaras (casi juguetes) de principio del siglo XX o las famosas Polaroid.  Instagram es para el público amateur, Flickr para los más profesionales. Instagram es pop. Flickr es música clásica. ¿A qué se debe entonces el ocaso de Flickr?

¿Está matando Instagram a Flickr?

Recientemente Gizmodo ha publicado un extenso artículo en el que se afirma que el ocaso de Flickr ha llegado como una consecuencia de la falta de visión de negocios de Yahoo, una compañía más interesada en crear bases de datos y almacenar información, que en involucrarse con la web social. Ha afirmado el mismo Terry Semel, CEO en Yahoo durante la década pasada:

“That is the reason we bought Flickr—not the community. We didn’t give a shit about that. The theory behind buying Flickr was not to increase social connections, it was to monetize the image index. It was totally not about social communities or social networking. It was certainly nothing to do with the users.”

Con el auge del mercado de las aplicaciones móviles la premisa parece ser renovarse o morir. Ejemplo de esto son los servicios que fueron creados antes de esta explosión y que han logrado  sobrevivir exitosamente: estos comparten la característica común de haber evolucionado de acuerdo a  las necesidades del mercado móvil y de haber innovado o integrado características que los hacen tan fáciles de usar en sus versiones para computador como en sus versiones móviles. Por ejemplo Facebook ha integrado a su interfaz los rasgos más llamativos y populares de otras redes y recientemente ha comprado Instagram. La evolución y la innovación han sido su marca para no desaparecer en un mercado que anda muy velozmente.

Hace poco escuchaba a Alberto Arébalos, ex director de asuntos públicos de Google para América Latina, en una pequeña charla en  la que trataba de rebatir algunos lugares comunes en torno a la supuesta desaparición de los diarios de papel a manos de la producción periodística en Internet.  De acuerdo con Alberto “a los diarios no los está matando Internet, a los diarios los está matando el aburrimiento”. Una frase que puede reacomodarse  en esta inexistente disputa entre Flickr e Instagram: a Flickr no lo está matando Instagram sino su evidente falta de evolución y adecuación al entorno móvil y cada vez más volcado a lo social en este nuevo momento de Internet.

Aunque ya Flickr ha reaccionado al ofrecer una versión móvil mucho más robusta y usable que la que ofreció en un principio, ha llegado demasiado tarde y apenas como reacción al impresionante crecimiento de Instagram y de muchas otras aplicaciones para tomar y compartir fotografías desde dispositivos móviles. En App Store la app de Flickr está calificada como la número 64.

A este punto la masificación de Instagram ha sido tal que ya muchas empresas están apoyando sus estrategias de Marketing  en este servicio. Por ejemplo recientemente General Electric (la octava compañía más grande del undo) ha abierto un concurso en el que invita a la gente a tomar fotografías a través de Instagram sobre las cuatro grandes áreas de negocio de la compañía: The Netx GE Instagrapher. Todas las fotografías actualizadas en el Tumblr de GE han sido tomadas con Instagram.

Aunque los más radicales defensores de la fotografía como arte puedan  tener razón al afirmar que los estándares de calidad que son provistos por Instagram pueden no ser muy altos, ni siquiera notables en sus aspectos técnicos, o no comportar dificultad alguna para quien toma la fotografía, esta aplicación  que es puro pop y toda una socialité ofrece la posibilidad  de compartir en tiempo real la imagen de un momento que, pasada a través de un filtro, nos ofrece una divertida imagen de la realidad. Un conjunto de rasgos (lúdica, ahorro de tiempo, movilidad) que sumados han ofrecido este increíble resultado.  La  moraleja de esta historia es simple: en la Red hay que innovar muy rápido, adaptarse a los cambios muy velozmente o simplemente resignarse a desaparecer.

Acerca del autor

Aleyda Rodriguez

De profesión filósofa. Editora y redactora de contenidos para la Red. Ha trabajado para diversas marcas del entorno tecnológico, publicitario y de PR que operan en Colombia. Aprendiendo a usar sus gadgets para producir y reproducir conocimiento en Internet.