Mi primer StartUp: Si ya tengo la idea, ¿cómo la convierto en producto?

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El auge del emprendimiento digital a nivel global ha motivado a muchas personas a probar su suerte, motivándolas a crear productos y servicios tecnológicos. El costo de desarrollo tecnológico se ha reducido lo suficiente como para poder desarrollar prototipos funcionales con mínima inversión, y así validar ideas y modelos de negocio efectivamente.

Uno de los más grandes obstáculos con los que se encuentran nuevos emprendedores y fundadores, es el proceso de convertir su idea en un producto real, en donde elaborar un prototipo funcional es el primer paso para llegar a este.

Mi primer StartUp, la serie

Con esta serie de artículos pretendemos guiar a todas aquellas personas que tienen una idea y no conocen las diferentes opciones disponibles para llegar a su primer prototipo.

Las principales formas para llegar a un prototipo inicial son:

a.Contratar un equipo de desarrollo

b. Permitir que un Dev Shop construya el prototipo

c. Aprender a programar, y crear el prototipo por cuenta propia

Con cada artículo explicaré en detalle las principales ventajas y desventajas de cada método así como los diferentes procesos y las cosas que hay que tener en cuenta para poder ejecutarlos.

Junto a Andrés Barreto  desarrollaremos una serie para nuevos emprendedores que se enfocará en los aspectos de negocios, tales como inversión, equity, incorporación y demás.  Si aún no leíste el primer artículo de la serie: Creando una StartUp: Los cuatro pasos que debes cumplir antes de tener “la idea”, te invito a que inicies por ahí el proceso.

¿Cuál es el valor de un prototipo?

Hay fondos de inversión que están dispuestos a invertir capital de semilla en empresas en etapas iniciales, inclusive en etapas de idea. Este proceso no es fácil, y por lo general quienes reciben este tipo de  inversión, son emprendedores experimentados y con algún récord de éxito.

El valor de una idea no está en la idea como tal, sino en la ejecución de esta. Muchos nuevos emprendedores asumen que su idea es revolucionaria y va a cambiar al mundo pero no se dan cuenta que sin ejecutarla, o siquiera probarla, el valor de su idea es cero.. Se preocupan más en firmar NDAs (Non Disclosure Agreements) que en crear un primer prototipo y validar su idea.

Un prototipo funcional trae muchas ventajas. En primer lugar, el proceso de creación ayuda a refinar la idea y pone en evidencia muchos problemas que no son obvios en una idea, especialmente a nivel de interacción de usuarios con el producto.

Dentro del marco de un MVP (Minimal Viable Product), un prototipo ayuda a reducir la idea a un concepto manejable y ponerla a prueba en casos reales. Al exponer la idea al mundo real se pueden observar los diferentes casos de uso, identificar problemas y recibir retroalimentación de usuarios reales. Aún así es necesario mantener el foco y no introducir un sinnúmero de features que no agregan valor, consumen recursos de desarrollo y dificultan la validación de la idea original.

Por último, no hay mejor herramienta de ventas que un prototipo. Una presentación en powerpoint no tiene la capacidad de demostrar la funcionalidad de un producto. El objetivo es dejar que el producto se venda a sí mismo, resaltando su valor y permitiendo que las personas que interactúan con él, sean inversionistas, clientes, usuarios o medios se relacionen directamente con la idea, y la pongan en su contexto personal.

Para finalizar, me gustaría compartirles un video de Evan Henshaw-Plath sobre La historia secreta de Twitter y el modelo de Lean startup

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Acerca del autor

Juan Pablo Buritica

NYC-based Colombian Serial Entrepreneur, Software Engineer and Startup Tech Advisor. Founder of BogotaConf and senior engineer at Onswipe. Former Pharmaceutical Chemist and Chef.

Emprendedor Colombiano basado en NYC, Ingeniero de Software y Tech Advisor. Fundador de BogotaConf e Ingeniero Senior en Onswipe. En su pasado fue Quimico Farmaceutico y Chef.