Anonymous: ¿Justicieros o glamorosos cibercriminales?

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Como lo he sostenido en varias ocasiones, la Web es el nuevo espacio del lo público, así como de lo privado. La página web de la institución o profesión para lo primero, el mail, el chat , los mensajes directos para lo segundo. Telaraña con nodos de punto de encuentro donde se construye, de construye , se proclama, se miente o…se hackea.

Durante la última semana, supimos de la detención de 25 supuestos miembros de la red Anonymous. La operación “Exposure”  que encabezó Interpol diez arrestos en la Argentina y otros 15 en España, Colombia y Chile. Cuatro de los detenidos fueron liberados en España. Y mientras en el resto de los países se filtró el apodo que utilizaban los arrestados, en el caso puntual de Argentina no hay información oficial sobre los detenidos.

Para “curarse en salud” en respuesta al operativo,  Anonymous hackeó la página de la Interpol por varias horas. Desde su cuenta de Twitter, la comunidad de  hacktivistas  publicó su mensaje  “interpol.int TANGO DOWN #Anonymous”, reclamando que   “Anonymous no es una organización criminal” o  advirtiendo que “por cada uno de los nuestros que arresten, dos más aparecerán”; algo así como la Hidra de la mitología griega, el  monstruo de mil cabezas.

En el caso argentino uno de sus capítulos, ha publicado recientemente en su página de Facebook:

“Para los medios: Una vez más. Nosotros no tenemos nada que ver con los supuestos Anons arrestados por Interpol (que nadie sabe quienes son ni si son reales, pero igual hablan de eso). Nosotros no hacemos nada ilegal. Somos los que desde 2009 denunciamos las violaciones a los derechos humanos de la secta Scientology y somos agredidos y amenazados por eso”

Entre las instituciones  que han sido hackeadas por  Anonymous  en el mundo figuran:

Las causas que ha apoyado Anonymous  son tan variadas como descentralizadas: desde la lucha contra los defensores del copyright, la pornografía infantil, el narcotráfico, la pedofilia, ecología, acceso a la información, y apoyo al movimiento de los indignados en varias partes del mundo, hackeo contra las dictaduras de Medio Oriente, etc. Dicho mal y rápido, Anonymous procura desenmascarar los juegos de doble moral a través del hacktivismo Web.
La fortaleza del grupo consiste en actuar con la lógica de la Web:  anónima, descentrada y global.  Lo contradictorio del movimiento es que saca a la luz, detrás de una máscara: “Somos legión” dice uno de sus principios.
Entre el hacktivismo idealista y el delito glamoroso
La anarquía con la cual actúa el colectivo, desafía el monopolio de la fuerza que constituye uno de los principios en los cuales se fundamenta el Estado.  Cada grupo con su causa, cada causa con sus acciones. Al grupo Anonymous parece caberle una variedad de causas para su lucha,que hace difícil encontrar un hilo político conductor global de la organización.
No somos un grupo de criminales han dicho. Sin embargo, sabemos que hackear es algo muy parecido a cortar la calle, y ubicar un mensaje propio es algo equivalente al sabotaje. Y ambas acciones están reñidas con la ley.
Tuve la oportunidad de ver algunos videos el grupo Anonymous Argentina, en los cuales esperaban a un miembro  de la secta cientológica acusados de tolerar abusos infantiles en su organización. El video habla de una marcha pacífica que termina a las trompadas.
Discrepo 100% con esos intercambios de insultos de tintes homofóbicos.  Si tienes información, denúncialo, abandona la zona de confort que de da la máscara, aún más si ya estás yendo personalmente a buscar a alguien.
Los ataques cibernéticos en América Latina  se han multiplicado de forma notoria. solo Brasil,  cerró el 2011 con casi 400.000 ataques cibernéticos reportados, casi tres veces más que en 2010. Brasil también es una importante  fuente de malware.
Según  el VP  de F-Secure América Latina, Ascold Szymanskyj, el problema con grupos como Anónymous , es la glorificación de la delincuencia y el hecho de que los hackers son cada vez más poderosos.
Sin embargo si es necesario decir que las acciones de la Interpol, más que la búsqueda de peligrosos delincuentes, parece asemejarse a la preservación de intereses. Les guste a algunos y a otros les moleste, Anonymous si representa una molestia y profunda desconfianza de un amplio sector de la sociedad hacia quienes ejercen el poder político y financiero.
Ese mismo poder que reconoció a Julian Assange como un luchador por los derechos humanos,  ahora es el que  intenta demonizarlo.
Sobre Anonymous, muchos los vemos con curiosidad, otros  los apoyan decididamente, así como existen detractores. Encontrar el punto justo de su lugar y función en la sociedad, así como depurar el tipo de acciones que llevan adelante es la tarea urgente de Anonymous.

Acerca del autor

Emily Stewart

Originally from the United States. Degree in Comparative Literature & Society from Columbia University. Background in marketing and communications, including copywriting, translation, editing and content creation. Localization experience. Twitter @doblackshoe