¿Qué tener en cuenta para elegir el nombre de tu startup?

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La marca es un motor simbólico y está integrado por elementos tan dispares como nombres, colores, sonidos, conceptos, objetos, sueños y deseos. El resultado, si se ha realizado una estrategia de marca correcta, es un mundo ordenado, interpretable, memorable y atractivo que puede crear una gran diferenciación en el mercado.

Pero si pensamos estrictamente en un negocio o en un startup, todo comienza con un nombre: “Define identidad, lo que la compañía hace, para quiénes lo hace, cuál es su propósito y cómo es percibida por los clientes, es sin duda uno de las decisiones más importantes a tomar” afirman Edgardo Werbin Brener y María Fabiana Martinelli, especialistas en naming y simbología de Simbología Estratégica. 

Destacan que en el nombre de la marca se encuentran todas las características de un símbolo: “Está cargado de significación, escribiendo o pronunciando el nombre de la marca se la hace vivir o sobrevivir, es un aspecto dinámico, transformador, el nombre es algo vivo”

Werbin Brener y Martinelli señalan algunas consideraciones generales del naming:

– La identidad verbal es el primero de los recursos que da existencia real a la marca. La hace concebible, comunicable, reconocible, identificable y memorizable. Es el sustrato mismo de su cultura y de su imagen pública.

– El nombre, es el mensaje más repetido. Mucho más que los logotipos, los símbolos los colores y el packaging de los productos, pues éstos cambian con el tiempo y las oscilaciones de los gustos, los estilos y los códigos.

– La originalidad del nombre y su expresión conceptual es la principal variable a partir de la cual se desarrolla el equity de la marca.

– Un nombre simple, diferencial, original e impactante, permite a los consumidores relacionarlo rápidamente con el producto o negocio.

– Crear un nombre es un reto de largo alcance, porque el nombre dura tanto como la empresa o el producto. El nombre, una vez se ha lanzado ya es irreversible.

Los especialistas afirman que si bien no hay recetas para la creación un nombre, éste debe intentar aproximarse a estos atributos: “Originalidad, Brevedad, Eufonía, Sugestión, Pronunciabilidad, Modernidad, Sencillez, Legibilidad, Vistosidad, Memorabilidad, Singularidad, Evocación, Distinción, Protección, legal, Fácil asociación de productos y servicios, Apropiado para una futura expansión, Aplicable para uso multinacional”

En el caso negocios tecnológicos y para un target determinado (públicos jóvenes) se requiere un expertise, más cuando se trata de emprendimientos: “Esta tarea debe ser orientada y conducida por profesionales avezados no sólo en lingüística y gramática, creatividad, originalidad o intuición, sino en procesos más complejos que implican el mundo de los símbolos, ya que las palabras, las letras, los colores , las formas y todos los ingredientes morfológicos y fonéticos de una marca parten de este núcleo original que contiene al conjunto”.

Lo importante, afirman, es no encapricharse o focalizar en un nombre sólo porque guste o parezca atractivo: “Contar con este tipo de información, es partir con un mosaico infinito de posibilidades que harán del nombre y su marca, una paleta rica de matices para inspirar tanto a los creativos de la comunicación y como a los responsables de su inserción en el mercado” concluyen.

Acerca del autor

Clarisa Herrera

Clarisa Herrera Lafaille
Licenciada en Comunicación Social. Periodista especializada en marketing, tecnología y analista de medios. Docente de Periodismo y Comunicación. Investigadora de tendencias, hábitos y comportamientos sociales aplicados a negocios. Bailo Jazz. En Twitter: @theguapa