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Saber cómo y a qué nos enfrentamos es la mejor protección para los menores en las redes sociales

Durante varios días he venido pensando en este tema, me preocupa el hecho de que la mayoría de  adultos ignoren cómo funcionan las redes sociales en las que participan. Incluso muchos no saben que tienen su perfil público y que existe la opción de privacidad. Pero el mayor problema se presenta cuando, junto con éstos, van llegado menores de edad que sin la supervisión adecuada participan en las redes sociales.

Esta situación se presenta en otras esferas, a pesar de ello, sólo hablaré del caso de las redes sociales, cuya penetración cada vez es mayor. En España prima el uso de Tuenti, en Brasil de Orkut y en el resto de América latina de Facebook. Cada una de éstas ha intentado minimizar los riesgos ante la participación de  los menores de edad, como Facebook que recién impuso la edad mínima de 14 años para pertenecer a ésta, pero la resposabilidad sigue estando en manos de los padres.

También se realizan constantes campañas de concientización, donde se invita a los padres para que estén atentos sobre aquello que sus hijos estén haciendo en la Web. Incluso existen diversos softwares que permiten mayor control de lo que se puede o no hacer en Internet. Un ejemplo, y del cual hablé hace algún tiempo es Nautilus, un navegador colombiano diseñado especialmente para niños. Como éste  se puede encontrar muchas ofertas en el mercado.

Sin embargo, considero que  un navegador especializado para niños u otro software similar  puede ser una buena opción, pero no resuelve el problema principal ya que es necesario, ante todo, que la persona responsable de un menor sea consciente de conceptos tan simples cómo  qué es una red social, qué riesgos se puedan correr y cómo se pueden prevenir, entre otros. Los cuales se adquieren con la disposición de sentarse a  investigar y a leer. Es mucho más simple de lo que parece, lo extraño es que la mayoría de personas que crean su perfil omiten esta parte que no duraría más que unos minutos.

De allí que en muchas ocasiones, cuando se han presentado casos de violaciones, asesinatos, entre otros hechos, los medios de comunicación se van por la vía más fácil: culpar a las redes sociales, condenarlas como medio. Sin pensar que la mayoría de estas situaciones se presentan por la ignorancia de los adultos responsables de cada niño  y, por ende, por no haber tomado las precauciones mínimas como poner un perfil privado o enseñarle a sus hijos que así como en la vida offline (fuera de línea) no se puede hablar con desconocidos. En definitiva, la culpa no es de la herramienta sino de cómo la usamos y las consecuencias que pueden tener cada acción.

En este sentido, la intención no es quedarnos señalando el problema sino buscar una solución. La solución más práctica sería, entonces,  que los padres tomaran conciencia, pero que a la vez las personas que participan más activamente de la web y se encuentran alrededor de éstos se vuelvan alfabetizadores explicándoles esos conceptos básicos que mencioné anteriormente, o al menos diciéndoles la importancia que tendría el hecho de que lean algunos de los cientos de artículos que se han escrito sobre la seguridad en las redes sociales. Es una cadena donde todos podemos tener una participación activa.

Cómo prevenir y a qué nos enfrentamos

Además de lo anterior, la mejor manera de prevenir es teniendo el conocimiento sobre qué es lo que enfrentamos. En este sentido, Cesia  Ashmore y Pamela Ranoni elaboraron un documento llamado Cómo afectan las redes sociales a la juventud de hoy, donde exponen las causas que afectan la seguridad de los menores de edad en las redes sociales:

- Perdida de criterio de referencia: Al promover la relación entre personas se pierde el control directo de referencia y el criterio de selección o confianza usada se diluye según los nodos de distancia.  En este punto, el criterio de filtrado es menos riguroso y por cortesía se acepta la invitación de ser amigos de diferentes personas con la que no se tiene una relación cercana.

- Exceso de operatividad sin intervención directa y consciente del usuario: Se dispone de muchas opciones automáticas que el usuario novato desconoce. Se aceptan así condiciones generales que nunca se llegaron a leer. Un ejemplo es cuando se acepta que la invitacióna pertenecer a ésta se envíe automáticamente a la lista de contactos de nuestro servicio de webmail (Hotmail, Gmail, entre otros), sin ser conscientes de lo que esto representa.

- Funciones demasiado potentes y efectos desconocidos a priori: Existen posibilidades avanzadas para compartir todo tipo de cosas, una gracia que resulta un problema para quien no conoce las funciones y el cómo evitarlas. Por ejemplo cuando te etiquetan en una fotografía (cosa que desconocías se pudiera hacer) y tienes el perfil más o menos abierto, es como si te pusieras a la vista de muchas personas. Esto significo que alguien ha decidido por ti qué hacer público.

- Concentran el universo de relaciones de manera intensiva: Los menores no son conscientes del alance que puede tener aquello que publican. Cualquier cosa en la red puede tener mucho eco, el efecto en algunas ocasiones puede ser demoledor y afectar  a la red de cada uno. Un ejemplo es una calumnia que si se  comparte directamente con tu red, tiene un  efecto más doloroso y devastador que si se hubiese publicado simplemente en una página web.

- Guardan explícitamente o no información muy precisa: Las relaciones de perfil están basadas en intereses y actividades donde los usuarios registran la mayoría de sus datos y acciones dentro de la misma. Ejemplo, desde que está registrado en la red se puede saber qué fue exactamente lo que hiciste más allá de la información voluntaria que diste en un primer momento.

- Presentan al usuario las opciones de manera bastante interesada, lo que suele implicar perdida de la privacidad: Con el fin de agilizar el registro se pone muy poco énfasis –aunque esto se ha intentado mejorar- en las opciones para configurar la privacidad. Ejemplo, primero te piden todo tipo de datos antes de mostrarte cómo y con quién podrás compartir esa información.

Y por último, no se debe olvidar algo muy común, cuando a un usuario le roban sus datos, por ejemplo, a un amigo tuyo llamado Juan, estás  peor que frente a un desconocido. Creyendo que se está compartiendo información con un amigo, resulta que muchas veces se da información específica y clave a quién sabe quién y con qué intenciones. En éste y otros casos, la mejor manera de prevenir estas situaciones es a partir del conocimiento, el cual nos dará un contexto general y nos permitirá reaccionar mucho más rápido ante cualquier circunstancia.

Recomiendo la lectura de esta Guía de redes sociales y menores de edad en Internet, está basada en España pero tiene recomendaciones útiles para seguir.

3 Responses to Saber cómo y a qué nos enfrentamos es la mejor protección para los menores en las redes sociales

  1. Hector mayo 3, 2010 at 4:38 am #

    La Fundación Cibervoluntarios ha puesto un programa en marcha hace unos meses que se llama INTERNET EN FAMILIA (http://www.internetenfamilia.org) y que esta muy bien, no solo por la aplicación en sí, sino sobre todo por los cursos y talleres que se imparten por toda la comunidad de Madrid.

  2. Lina María Ceballos mayo 3, 2010 at 6:08 am #

    @Hector gracias por tu comentario, muy importante conocer iniciativas como la de Internet familia.

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