Usabilidad en la vida real: las tarjetas de crédito

Hace poco escribí el primero de una serie de artículos que analizan el rol que juega la usabilidad, a nivel de ciencia, en la cotidianidad de nuestras vidas. Pese a lo poco que se ha hablado de las implicancias de una correcta usabilidad (UX) en la vida real (dejando de lado la Web), hay una infinidad de análisis que se pueden efectuar para mejorar ciertas experiencias, servicios o productos.

Hace poco escribí el primero de una serie de artículos que analizan el rol que juega la usabilidad, a nivel de ciencia, en la cotidianidad de nuestras vidas. Pese a lo poco que se ha hablado de las implicancias de una correcta usabilidad (UX) en la vida real (dejando de lado la Web), hay una infinidad de análisis que se pueden efectuar para mejorar ciertas experiencias, servicios o productos.

Hoy me encuentro analizando la usabilidad de las tarjetas de crédito.  Estos plásticos tienen un diseño muy simple tomando en cuenta la compleja función que realizan. ¿Se han dedicado a observar esta pequeña y rectangular pieza de plástico con algunas palabras en relieve, secuencias de números, una banda magnética y generalmente una especie de holograma en la cara superior? De manera no intrusiva, simple y liviana, las tarjetas proveen de una funcionalidad que pocas veces nos detenemos a analizar y son portadas por millones de personas que sin notarlo llevan consigo una buena cantidad de información.

Observo estas maravillas plásticas y me asombra la pobreza de los diseños… ¿cómo lo han hecho para permanecer tanto tiempo sin ningún intento por mejorar su usabilidad.? Entonces pongo atención para pensar un poco acerca de cómo el diseño de un objeto cotidiano afecta la forma en que nos relacionamos con él. Hay una serie de problemas con el diseño de una tarjeta de crédito, que perfectamente se podrían mejorar:

  • Esos números en relieve, generalmente plateados, son bastante difíciles de leer. Generalmente mi padre debe ponerla en un ángulo especial y mantener su cabeza en una posición casi divertida para no equivocarse al introducir los números antes de concretar su compra en algún sitio Web.
  • La banda magnética al reverso sirve para almacenar la información requerida, pero se gasta muy rápido. Estoy seguro que más de alguno ha experimentado esa frustración de ver cómo el cajero desliza, re-desliza y vuelve a deslizar la tarjeta por el lector para que recién al tercer o cuarto intento el sistema por fin la reconozca. Ni para qué hablar de la necesidad, cada vez más frecuente, de cubrir la maldita banda con un trozo de papel para convencer al sistema de que nadie está tratando de engañarlo.
  • Ese código de 3 (a veces 4) números al reverso de la tarjeta, justo en el espacio destinado para la firma… ¿alguien sabe realmente cómo se llama? He visto y escuchado puñados de denominaciones distintas para ese código en distintos sitios Web o tiendas comerciales. No digamos que es un buen ejemplo de usabilidad el tener varios nombres para una misma cosa.
  • La banda para la firma… esteeee…. ¿alguien alguna vez ha logrado hacer calzar su rúbrica de manera perfecta en ese espacio tan reducido? Tengo mala letra, por lo que ya hacer mi firma bien en una hoja en blanco es motivo de celebración. Por si esto fuera poco, la firma apenas dura unos meses antes de comenzar a desaparecer con tanto roce dentro de la billetera.

Todas estas fallas simplemente no deberían existir en días como los que estamos viviendo. Podrían definir un mejor color para los números plateados y cubrirlos de manera que sean claramente visibles en distintas condiciones de luz sin importar la edad o buena vista de la persona. La banda magnética puede ser más compleja de mejorar, pero apostaría a que hay recubrimientos más duraderos y resistentes; sólo depende de la voluntad de los diseñadores experimentar y descubrir algo que pueda funcionar mejor. Y deberían ponerse de acuerdo para estandarizar la manera de referirse al dichoso código de verificación.

Ahí ya van tres simples consideraciones para mejorar la usabilidad de una tarjeta de crédito. No diré que cada uno de esos puntos es un tremendo obstáculo por sí solo, pero si lo vemos como un conjunto de malas prácticas, claramente se puede inventar una tarjeta mucho mejor. No obstante lo que más me irrita de estos artefactos es lo complicado que se puede tornar el deslizamiento por la máquina lectora. Piensen que hay cuatro formas de insertar la tarjeta:

1. Con la banda hacia el lector y hacia arriba.
2. Con la banda hacia el lector y hacia abajo.
3. Con la banda hacia afuera y hacia arriba.
4. Con la banda hacia afuera y hacia abajo.

¿No es absurdo y molesto? ¡Sólo uno de los cuatro métodos funciona! Consideremos ahora una cámara de video digital. Los medios de almacenamiento (compact flash, memory stick, miniSD, microSD, SD/MMC, etc.) pueden ser físicamente insertados sólo de una manera y no se puede de otra forma. Esto significa que estamos seguros que si insertamos bien la memoria en la cámara, ésta funcionará inmediatamente y sin problemas. ¿Por que no aplicar el mismo principio a las tarjetas de crédito, más aún cuando las insertamos incluso más a menudo que una tarjeta de memoria? Dudo que no haya una mejor alternativa para las tarjetas de crédito, pero se requiere de un compromiso por parte de la industria.

Insisto: hay muchos otros elementos en nuestras vidas que podemos analizar desde el enfoque de la usabilidad. Creo que mi próximo post será sobre las impresoras poco amistosas.

Acerca del autor

Ricado Barra

Comunicador Audiovisual; Máster en Diseño y Comunicación Multimedia; Diplomado en Gestión de Proyectos Web. Experto en tecnologías digitales con énfasis en Usabilidad, Arquitectura de la Información, Mobile Web y Social Media. Profesor online de TICs en la UNIACC y autor del blog PlacerDigital.net. Amo el Rock.
Twitter: @Chuqui

  • Me recuerda al diseno industrial donde uno busca como mejorar la usabilidad de todas las cosas. Pero es cierto, siempre inserto mal la tarjeta en cualquier cosa que haga. Me toca ver el dibujito e intentar ver como es que funciona. Totalmente opuesto a lo que Paul Krugman nos recomienda en “DOnt make me think”

  • Me parece terrible que critiques un diseño y no ofrezcas alternativas.

    Considero tu estudio como 100% acertado en el análisis de la usabilidad de las tarjetas pero, y donde quedó la parte en donde se explica que alternativa sería mejor?

    Un artículo cuyo enfoque es criticar y no aportar nuevas ideas no debería estar en un blog de emprendimiento

  • Hola Andrés, gracias por el comentario. Sólo quiero aclarar que el autor de Don’t make me think (libro que recomiendo a todos porque es muy útil y se lee rapidísimo) es Steve Krug.

    Jaime, en el penúltimo párrafo hay una comparación con las tarjetas de almacenamiento de las cámaras digitales, en donde propongo un acercamiento a una solución. No soy entendido en “manufactura de tarjetas de crédito”. Si así fuese, no estaría escribiendo acá sino en un blog de corte industrial, pero sí me he especializado en hacer análisis acabados de problemas de usabilidad.

    Saludos.

  • _CarvaX

    Algunos comentarios.

    En el primer parrafo exaltas la simpleza de la tarjeta de crédito comparandola con la gran función que realiza, lo que me llevó a pensar que el enfoque del artículo era otro. Luego cambias el panorama diciendo que esto es malo pero te pregunto ¿Por más funciones complicadas que realice su diseño debe ser igual de complicado?¿Eso lo haría usable?

    Ahora vamos a los puntos.

    1. Totalmente de acuerdo con lo que dices de los números, son algo dificiles de leer y bastante extensos. Podrían mejorar en esa parte.

    2. ¿Lo de las bandas no tiene mas que ver con el material? Todas las tarjetas lo tienen y funcionan de la misma manera, este simple hecho hace las tarjetas usables para las personas que interactuan con ellas. Saben donde están los números y donde está la banda.

    3. Lo mismo con el número de atrás que dices que no sabes como se llama, pero sabes en donde está y que exise siempre en esa posición. El nombre que le den los sitios es problema de ello, por ejemplo el nombrer del caracter “_” que lo llaman de tantas formas diferentes.

    4. Totalmente de acuerdo con el espacio de la firma.

    5. El desplazamiento de las lectoras no depende de la tarjeta, es correspondiente a la funcionalidad del lector. Es como cuando compras unas pilas y al insertarlas te toca de cierta forma.

    Saludos.

  • Hola _CarvaX,

    No dije que fuese malo que el objeto fuese simple. Lo que postulo es que debiese ser más simple aún. Es bueno el ejemplo que das de las pilas. Creo que en ambos casos, sería buena idea que funcionaran no importando cómo las pongas. Probablemente sería un gran avance, toda vez que en la usabilidad son los pequeños detalles los que marcan las grandes diferencias. Esta es sólo una idea, no significa que esa sea “la” solución. Para saber si das con la solución, hay que hacer test de usuarios.

    Con respecto al nombre del código que va atrás, creo que debiese haber una convención. Que tenga varios nombres distinto no facilita las cosas, sino que las dificulta.

    Saludos.

  • Hola, me ha gustado mucho tu reflexión, y creo que hay hay material para muchos post. No se si conoces el libro de Donald Norman, Psicología de los objetos cotidianos. Es muy posible que si, pero quizás le interese a alguno de tus lectores.

    Un saludo.

  • Hola Eusebio,

    Hace un tiempo adquirí ese libro pero aún no lo leo. De hecho, se me había perdido entre otros pendientes. ¡Gracias por el recordatorio!