Piratería y sociedad

Son estos los tiempos en que copiar y difundir información se ha convertido en una tarea que ha dejado de ser cosa de expertos para ser un hábito que se comparte, sobre todo, con desconocidos que coinciden entre sí mediante el uso de internet. Las razones que los usuarios de software, los aficionados a la música y películas, reproducen y comparten sus archivos son tan variadas como dispares.

Son estos los tiempos en que copiar y difundir información se ha convertido en una tarea que ha dejado de ser cosa de expertos para ser un hábito que se comparte, sobre todo, con desconocidos que coinciden entre sí mediante el uso de internet. Las razones que los usuarios de software, los aficionados a la música y películas, reproducen y comparten sus archivos son tan variadas como dispares.

Si bien los respaldos de discos originales es práctica habitual en pequeñas empresas, que aseguran su patrimonio invertido en software, también son muchos los usuarios caseros que deciden respaldar un disco de música con su disco duro para evitar la pérdida de su inversión, ya sea por un accidente que destruya el disco compacto que contiene su música de su artista favorito.

¿En qué momento respaldar se ha convertido en piratear? Ante esa pregunta usuarios e industria están de acuerdo que esa génesis surge al momento de compartir. En la práctica, compartir información protegida por derechos de autor se ha convertido en el juego que todos jugamos pero que todos negamos hacer. Y no es para menos. En la mayoría de los países latinoamericanos, sino es en todos, el delito de piratería es un crimen que persigue el estado por oficio, se castiga con prisión y el pago multas elevadas.

Tal reacción obedece a la desesperación de la industria de la música, por ejemplo, yque se encuentra en franca debacle debido a sus pobres ventas, las cuales se han visto mermadas desde mediados de los noventas con el primer boom de Internet. Antes de esa brecha las disqueras gozaban de buena salud financiera mientras que el comprador de música legal veía, también, mermados su capital al comprar discos que nunca habían sido tan caros. Además estaban siendo testigos de la desaparición del cassete como transporte económico de música.

La industria disquera parecía haber encontrado en el CD una garantía en sus ingresos pero los avances en quemadoras de discos compactos y el abaratamiento en la oferta de conexión a Internet de los ISP’s cambiaron ese sueño empresarial. Lo que vino después es bien sabido por todos.

Software Social

Con el software sucedió algo similar pero con derivaciones más complejas. Las copias ilegales de software siguen siendo hasta la fecha criminalizadas por organizaciones internacionales, además de compartir la misma severidad de la autoridad al momento de castigar dichas prácticas. Sin embargo la piratería de 1026801_pirate_flagsoftware se sigue justificando, no sólo por el precio de los originales, sino por cuestiones de formación profesional.

Un joven emprendedor que quiere ampliar su curriculum a niveles impresionantes sólo necesita bajar, instalar y practicar el uso de cierta aplicación que la industria demande como necesaria. Otro fenómeno derivado de la piratería es el movimiento del Software Libre que ha dejado como saldo una enorme oferta de software de calidad que muchas veces las compañías multimillonarias no pueden lograr a pesar de sus inflados presupuestos.

¿Por qué derivado de la piratería? Por la sencilla razón que estriba en que el usuario de software no quería ser criminalizado por bajar software propietario así que comenzó a programar, crear y distribuir bajo licencias diseñadas para mantener la autoría original más no la exclusiva propiedad intelectual la cual se convirtió en un bien a disposición de quien quisiera, sin costo, casi libre de toda penalización.

Argumentos

La industria del software propietario y la industria musical tienen todo el derecho a defender su obra con el uso de las leyes que amparan su labor. La protección de la propiedad intelectual efectivamente previene la corrupción de las ideas generadas por individuos y empresas que en eso basan su progreso y de las que dependen muchos seres humanos que dedican sus vidas a ese tipo de trabajo. Sin embargo la industria comete el enorme error de defender su obra mediante el uso de mensajes moralistas o con la poco eficaz práctica de infundir miedo al consumidor con la amenaza de daños a equipos reproductores y otras falacias que hablan muy mal de la relación de la industria con sus potenciales consumidores.

En México es común presenciar anuncios, previos a una función de cine por ejemplo, en los que se observan a niños que cuestionan a sus propios padres su integridad moral por el hecho de haber compra una película pirata. Incluso las propias instituciones que fungen como defensoras de los consumidores usan el argumento del miedo y la moral como la base de sus mensajes anti piratería. El ejemplo recurrente es: “El software pirata puede roba tu información personal” cuando la realidad nos dicta que nuestra información personal es materia de tráfico entre telefónicas que venden nuestros datos a call centers de tarjetas de crédito; pero de ello hablaremos en otra ocasión.

Sin que esto sea una apología sobre la piratería; no es permisible que la industria trate a sus consumidores como criminales en potencia ni que esta se ostente como autoridad moral cuando esos valores humanos no tienen mucha cabida en una dinámica de libre mercado donde lo que impera es la ley de “La oferta y la demanda” y no la ley del “bueno contra el malo”.

Es necesario que la concientización sobre las bondades del software propietario, así como los beneficios de adquirir productos originales, deba residir en la propia calidad que estos productos ofrecen a los consumidores y no en las amenazas por no adquirir estos productos.

La piratería es evidentemente un problema a resolver pero este no puede ser atacado con medidas reaccionarias que criminalizen a la sociedad sino hacerla partícipe en el mejoramiento de la oferta de la industria mediante mecanismos que permitan la competencia y fomenten la diversidad. Quizás la industria deba pensar más en “Libre” y menos en “Preso”.

Acerca del autor

Efrain M. Téllez

Periodista, Blogger y Consultor en Sistemas Informáticos especializados en soluciones móviles e Internet.
http://twitter.com/Morf0 http://sismint.com

  • Excelente post Efrain. Me parece que diagnosticas el problema muy bien, después de haber tratado esto en la industria de la música, concuerdo contigo que esto no se soluciona usando argumentos morales ni con cárcel. Esto es un tema comercial, que simplemente se resuelve con las reglas del mercado, y eso es:

    Ofrecer un valor agregado mejor que la piratería por la cual las personas esten dispuestas a pagar.

  • Each time I stumble upon an exceptionally great text