“El primer gran fracaso me enseñó más que todos los éxitos juntos” Casares

Estas son las palabras que resumen la historia como emprendedor de Wenceslao Casares, un argentino que es considerado para muchos el joven Bill Gates de Latinoamérica. A los 22 años creó el primer proveedor de servicios de Internet en Argentina y posteriormente fundó Patagom.com, la cual vendió al Banco Santander por una suma $ 520 millones dólares en el año 2000.

Estas son las palabras que resumen la historia como emprendedor de Wenceslao Casares,  un argentino  que es considerado para muchos el joven Bill Gates de Latinoamérica.  A los 22 años creó el primer proveedor de servicios de Internet en Argentina y posteriormente fundó Patagom.com, la cual vendió al Banco Santander por una suma $520 millones dólares en el año 2000.

También fundó  Lemon Bank en Brasil en 2002, un banco de retail para los pobres; y  Wanako Games en  2007 junto a Esteban Sosnik, Tiburcio de la Cárcova y Santi Bilinkins. Esta última fue vendida a Vivendi por 10 millones de dólares. En 2001 fue elegido miembro del World Economic Forum’s Global Leaders for Tomorrow (GLT), Foro de Economía Mundial para Líderes Globales del Mañana.

Como el mismo lo cuenta en el siguiente video, realizado durante un evento de competitividad digital en Puerto Varas, Chile, su gran fracaso fue cuando perdió su primer emprendimiento llamado Internet Argentina S.A. Una de las causas fue la falta de experiencia que poseía en ese momento, pero que paradójicamente adquirió luego de este golpe. Gracias a este suceso aprendió que podía lograr todo lo que se propusiese. Así que no se quedó lamentándose sino que continuó en acción,  haciendo que este  error  fuese aliciente para los éxitos que vendrían después.

Valorar el fracaso

En América latina se tiende a valorar sólo éxito, sin tener en cuenta que el fracaso muchas veces permite que nazcan cosas más grandes de las que se hubieran podido hacer en un primer intento. El fracaso, como lo fue para Wenceslao, es el motor que te impulsa a levantarte todos los días para hacer las cosas mejores de las que se hicieron la primera vez.  Teniendo valor, claro está, en la medida que se aprende de éste y se vuelve a intentar.

En conclusión, a cada fracaso hay que darle  la importancia que se merece porque, de una u otra manera, el reto está en levantarse una y otra vez, aunque te quedes en banca rota y con el estado de ánimo por el suelo. En este sentido, es que se encuentra el verdadero espíritu emprendedor.

El éxito no es definitivo, lo que importa es el coraje para continuar”, aclara Wenceslao, quien  afirma que en Silicon Valley no pasa lo mismo que en América latina, porque allá  se tiende a valorar a las personas que han fracaso en sus emprendimientos y no se les marca como perdedores.

Entonces, creo que es el momento de que en América latina se resalte la importancia de quien se arriesgan a emprender una y otra vez, a pesar de los fracasos que se hayan tenido. Porque seguro que así tendremos más emprendedores en la región,  además, como ya se escribió en un post anterior,  hoy en día gracias a Internet hacerse rico nunca fue tan fácil.

Acerca del autor

Lina Ceballos

Periodista y dramaturga dedicada a la gestión de comunidades en Internet. A través de http://ibrika.co comparte su conocimiento y experiencia sobre Community Management y creación de contenido estratégico. En Twitter @linaceballos (http://www.twitter.com/linaceballos)