¿Y la privacidad?

Sí, Google puede hacer muchas acciones filantrópicas como crear un sistema como Flu Trends para rastrear la gripe, pero nuestra privacidad flaquea cada día más. Es evidente como esta compañía que al principio era un buscador ha ido expandiendo sus tentáculos por toda la red. El poder que tienen es inmenso e indiscutible.

De esto hablé en un post anterior titulado Detrás del Google que quiere cambiar el mundo, donde al mencionar su Proyecto 10 al 100,  comenté que Google ha creado ante sí una aureola sagrada, donde el hecho de cuestionarla, como suele ocurrir con la religión, parece y se siente como un pecado.

Sin embargo, el debate ahora se  trata de la privacidad del usuario. Por ello he retomado el tema después de leer un artículo publicado hoy en el diario Elespectador.com.

En éste se dice que: “Mientras Google avanza cada día en el terreno de la informática, provoca nuevos interrogantes sobre su capacidad de recolectar información personal de los usuarios, potencialmente delicada”.

Cuestionamientos dentro de los cuales se encuentran: “¿Por qué Google archiva los detalles de las búsquedas de los usuarios por tanto tiempo? ¿Qué hace con la información? ¿Combina los datos del motor de búsqueda con la información que obtiene a través de otras fuentes, como su navegador Chrome, lanzado recientemente?”

A lo que Google responde, en su sección llamada Centro de privacidad de Google, con varios puntos. En estos se explica que la información personal y los cookies que se registran dentro de Google, se utilizan para mejorar la experiencia del usuario y la calidad de los servicios.

Pero, tampoco se oculta que: “los servidores de Google registran automáticamente la información cuando visita nuestro sitio web o utiliza alguno de nuestros productos, incluida la URL, la dirección IP, el tipo de navegador y el idioma, así como la fecha y hora”.  Y por lo tanto esta compañía tiene información privada de millones de personas, lo que le otorga gran poder económico, político y social.

Entre tanto, el mayor problema  se presenta cuando se piensa cómo Google puede utilizar esta información. Incluso, no hay necesidad de pronosticar nada, ya que  se han presentado algunos casos que sirven como ejemplo de la violación de la privacidad, no sólo por parte de Google sino también por parte de otras empresas similares.

Un suceso que sirve como ejemplo se dió el 3 de abril del año 2006, cuando Google entregó información al Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Esta historia, que es explicada a fondo por Pablo Palazzi, fue la  primera causa por la que se empezó a indagar sobre el derecho a la privacidad desde el historial de búsquedas que se realizan en Internet.

Como dice Palazzi: el gobierno estadounidense pidió esta información a través del departamento de Justicia, a varias empresas como Yahoo!, Microsoft MSN, AOL, y Google; las cuales  elaboraron un informe con los textos de las búsquedas ingresadas por cada usuario. Todo con el fin de elaborar su defensa de la ley conocida como Child Online Protection Act.

De todas formas, Google sigue luchando para que las personas sigan confiando en su compañía, ya que a fin de cuentas no hay de otra. Además, no se puede negar, que así como esta empresa tiene en sus manos gran poder, que la hacen el peor enemigo de cualquiera, también es indiscutible que gracias a ésta se han desarrollado importantes iniciativas tanto a nivel individual como social. Por algo fue reconocida  con el Premio Príncipe de Asturias, aunque para algunos esto solo fue una estrategia de marketing por parte de los organizadores del evento.

Acerca del autor

Lina Ceballos

Periodista y dramaturga dedicada a la gestión de comunidades en Internet. A través de http://ibrika.co comparte su conocimiento y experiencia sobre Community Management y creación de contenido estratégico. En Twitter @linaceballos (http://www.twitter.com/linaceballos)

  • cada día me alegro más de que mi cuenta principal de correo no sea gmail, y mantener mi google account activa lo menos posible mientras uso el buscador… aunque quizás pensándolo bien no sea suficiente.